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Volver CLIENTE 007: IBOR. LA HISTORIA DE MTN EN ZARAGOZA
Decoraciones IBOR o Ibor Graffiti Shop es uno de los puntos de venta más históricos de MTN: sin ir más lejos fue el séptimo cliente en apostar por nuestra marca en una época en la que el mercado del graffiti ni siquiera existía (1995). Con motivo de la inauguración de su nueva página web hemos querido repasar la historia de este punto de venta que tanto está dando que hablar en las redes sociales últimamente...
El 007 de esta historia no apareció con esmoquin ni conduciendo un Aston Martin. Apareció en una tienda del Arrabal de Zaragoza, escrito en una ficha de cliente después de un primer pedido que tuvo que pagarse por adelantado.
IBOR Graffiti Shop acababa de empezar a vender Montana y, sin saber todavía hasta dónde llegaría aquella relación, se convertía en el cliente número 7 de la marca.
El contexto era muy distinto al actual. No existía la venta online, encontrar material especializado no era fácil y algunos writers de Zaragoza se organizaban para viajar hasta Barcelona con un objetivo muy concreto: volver con botes de Montana.
MTN: ¿Cómo empezó la relación entre IBOR y Montana?
Enrique Ibor:Yo vendía sprays de otra marca y un día vino a la tienda Well, un chico que era cliente de toda la vida y que desde pequeño venía a comprar acompañado de sus padres.
Me dijo que había una marca que se llamaba Montana y que algunos chavales se juntaban, se iban hasta Barcelona y volvían con los botes porque aquí no podían comprarlos. Entonces me trajo uno y me preguntó si podía intentar traer aquella marca a Zaragoza.
El teléfono estaba en la propia lata, así que contacté con ellos directamente. Hice un primer pedido que tuve que pagar por adelantado.
Una vez que empecé a vender Montana, comenzaron a venir más chicos a comprar a la tienda y cada vez se vendían más sprays. Después hablé con Jordi, vino a conocer la tienda y fue entonces cuando cogí oficialmente la distribución.

¿Qué cambió cuando llegaron aquellos primeros botes de Montana?
La diferencia entre vender Montana y la marca que tenía antes se notó enseguida. Automáticamente empezaron a venderse muchos más botes porque Montana era una marca que ya se relacionaba directamente con el graffiti y con la pintura en spray.
Los otros sprays no eran productos pensados específicamente para graffiti. Servían para pintar y los chavales los utilizaban porque era lo que tenían disponible, pero Montana era otra cosa.
¿Cómo era la escena graffiti de Zaragoza cuando empezasteis a vender Montana?
Había bastantes grupos y eran muy grandes. Well tenía mucho que ver con eso porque era capaz de unirlos. Juntaba a punkis, heavies, pelaos y chavales de diferentes ambientes para pintar con spray y hacer murales. También venía alguno de los miembros de Violadores del Verso.
Pintaban en Hierros Alfonso, en la zona de la chimenea cuando estaba Antena Aragón y en los encuentros de Zaragoza Hip Hop, donde se hacía mucho graffiti.
La escena era más de grupos, de juntarse y de ir a pintar. No existía la facilidad que hay ahora para conseguir material ni toda la variedad de productos disponible actualmente. Se utilizaba lo que se podía encontrar y, cuando querías algo que no llegaba a Zaragoza, tenías que desplazarte para buscarlo.
¿Qué papel tenía IBOR dentro de aquella escena?
Yo creo que IBOR ha sido fundamental en Zaragoza porque era el punto de encuentro de los artistas que empezaban a pintar con aerosol.
Éramos el distribuidor oficial en Zaragoza de la principal marca de graffiti de España. De hecho, mucha gente ni siquiera la llamaba IBOR. La llamaban directamente “la Montana de Zaragoza”.

¿Cómo ha cambiado el cliente que compra Montana desde aquellos primeros años hasta hoy?
El cliente ha cambiado igual que ha cambiado la marca. La marca, como el propio graffiti, ha evolucionado.
Al principio se hacían piezas con colores más básicos y menos elaboradas. Con el tiempo, la gente fue mejorando, empezó a hacer más realismos, trabajos con mayor nivel de detalle y piezas con muchos más colores.
La marca también fue sacando nuevas gamas y ampliando su variedad de producto. El cliente ha evolucionado al mismo tiempo que lo han hecho el mundo del graffiti, el arte y el propio spray.
Antes se trabajaba con lo que había. Después, según la gente fue aprendiendo y haciendo piezas más complejas, empezó a demandar productos más fáciles de controlar y que permitieran trabajar de una forma más precisa.
No se trataba solamente de disponer de más colores. Empezaron a aparecer diferentes presiones, formatos y productos pensados para técnicas concretas. Para hacer detalles o realismos necesitabas un bote que permitiera controlar mucho mejor la pintura.
La evolución de los productos ha acompañado a la evolución de los artistas. Cuanto más avanzaba la forma de pintar, más necesidades aparecían y más variedad tenía que ofrecer la marca.
¿Qué producto recuerdas como un antes y un después?
Al principio, dentro de la baja presión, estaban los Classic, los primeros. Era un bote normal y corriente y con aquello se hacía prácticamente todo.
Después, el mercado empezó a demandar un spray más fácil de usar y controlar, que permitiera hacer más detalles, realismos y trabajos más elaborados.
Entonces apareció el Alien y fue un punto de inflexión importante. Era una pintura muy buena, tenía una gama amplia y a muchos clientes les gustaba muchísimo. Al ser de baja presión, permitía hacer trabajos bastante más detallados y pintar con mucho más control.
Después sacaron el MTN 94. Al principio, el Alien convivió con el MTN 94, pero finalmente terminó siendo sustituido. El Alien se comercializaba en un bote más pequeño, mientras que el MTN 94 apareció en formato de 400 ml.
El Hardcore, sin embargo, siempre ha sido el producto estrella de Montana. Han aparecido nuevas gamas y ha cambiado mucho la manera de pintar, pero el Hardcore siempre ha permanecido como una de las grandes referencias de la marca.
Si tuvieras que elegir una anécdota que resumiera vuestra relación con Montana, ¿cuál sería?
Volvería al principio y recordaría cómo empezó la relación gracias al grafitero Well, que en paz descanse.
Well fue quien nos avisó de que aquella marca existía, de que se estaba vendiendo y de que los chavales la estaban buscando. Gracias a ese aviso pudimos contactar con Montana y traerla a Zaragoza. Si no hubiese sido por él, probablemente nunca lo habríamos hecho.
Vivía justo al lado de la tienda y estaba muy relacionado con todo lo que ocurría en la escena. Apenas un par de años después murió en un accidente de tráfico y, por eso, su recuerdo está completamente unido al origen de nuestra relación con Montana.

El cliente 007 sigue en activo
Hoy la relación de IBOR y Montana continúa. En los últimos años, IBOR Graffiti Shop también ha trasladado su catálogo al entorno digital, donde mantiene disponible una amplia selección de sprays Montana Colors.
La forma de comprar ha cambiado mucho desde aquellos viajes de los writers a Barcelona, pero el origen permanece intacto: una persona que escuchó a su comunidad y un número de cliente difícil de olvidar.
Décadas después, “la Montana de Zaragoza” sigue en activo.CompartirSeptiembre 01, 2026Categorías